No fue fácil la incorporación de los centenares de miles de andaluces, extremeños...., que llegaron a Cataluña y sobre todo a Barcelona entre 1950 y 1970. Y no fue fácil por muchas razones, pero me gustaría destacar dos básicas: 1.- La absoluta falta de medios económicos y poca preparación con que llegaban de sus pueblos de origen 2.- La fría acogida que recibieron de muchos de los que serían sus conciudadanos en los momentos que más necesitados estaban de apoyo y puntos de referencia.
Cuenta Paco Candel en su obra "Los otros catalanes" una anécdota "Un matrimonio catalán joven va al médico del Seguro de Enfermedad. Es la primera vez que el médico los visita. A pesar de eso les dice con una franqueza abrumadora: -Como veo que Uds son catalanes como yo, les diré que ... (aquí atención especial y consejo de amigo), pero si fueran de esos charnegos que esperan fuera les diría...(aquí visita rutinaria y quitarselos de encima).
Dice la RAE que "charnego" es el inmigrante de una región española que no habla catalán. Candel introduce con fuerza el vocablo en sus obras, describiendo las grandes migraciones de los 60.
Desde mi punto de vista no hay un componente especialmente racista en la mala aceptación de los recién llegados. Hay sobre todo un sentimiento de miedo ante la competencia por los puestos de trabajo y eso es relativamente habitual en todas las poblaciones que viven la llegada masiva de inmigrantes. "De fuera vendrá quién de casa te echará " dice el refrán español.
Lo cierto es que una gran parte de los catalanes de los años 60 (como los de ahora) tienen ascendientes charnegos en su árbol genealógico. No hay que olvidar que la población catalana pasó del 3% aprox. de la población española en 1500, al 8,6% de 1787, al 10,5% de 1900 para llegar al 16% actual. Eso fue debido a los movimientos poblacionales interregionales. A las personas que, provenientes de otras zonas, pasaron primero por el estadio de charnego hasta llegar al deseado estadio de catalán.
Ese señalamiento despectivo por el no conocimiento del idioma local ha dado lugar a un fenómeno relativamente moderno de necesidad imperiosa de salir del grupo etiquetado como charnego. A su vez el antiguo charnego se marca la obligación moral de demostrar que él es más catalán que los demás. Cualquiera que viva en Barcelona encontrará ejemplos a su alrededor.
Lo curioso del caso es ver como se juega con los sentimientos. Es fácil encontrar a un primera generación, de padres cordobeses, afirmar "España nos roba desde hace 300 años" (El gran Hermano catalán algo consigue). Además de no ser verdad, no deja de llamar la atención la autoacusación familiar ya que durante los 250 años anteriores sus ascendientes estaban en la otra parte. En una población intrínsecamente mestiza con el resto de España , como es Cataluña, esta situación es merecedora de un buen psicoanálisis colectivo.
La figura del charnego agradecido ha sido descrita por varios escritores a lo largo de los tiempos.
Personalmente me llaman la atención hechos habituales como los siguientes (Experiencia cercana):
"Pareja nacidos y residentes en Cataluña. Él de padres zaragozanos, ella de padres malagueños. Idioma de la pareja el castellano. Llegan los hijos. Inmersión lingüística en catalán. Los padres poseídos por el deseo de que sus hijos no sean etiquetados como charnegos toman una decisión "heroica". En la familia se practica el heterolinguismo. En la mesa padre y madre hablan entre sí en castellano, pero cuando hablan a sus hijos se dirigen a ellos en catalán. Un galimatías para la comunicación.
En un país donde las dos lenguas son oficiales y donde se puede vivir y trabajar tanto en catalán como en castellano, es sorprendente que se rompa la unidad linguistica familiar por la presión social existente. La población que se considera catalana "de primera" aunque lo sea solo de dos ó tres generaciones aplaude estos hechos hasta con las orejas.
Casi con seguridad el lector encontrará casos similares en su entorno.
La colección de charnegos agradecidos capaces de romper las reglas de la lógica es enorme. Un hecho histórico se produjo cuando un señor de Córdoba llegó a la presidencia de la Generalitat y en vez de intentar paliar las discriminaciones al castellano en Cataluña, simplemente las potenció. De todas formas, la hora sublime se materializó cuando demostró su agradecimiento infinito a lo que él debía considerar país de acogida, hablando a través de traductores catalán-castellano y viceversa, pinganillo en boca, con sus paisanos andaluces.
Se necesitaría un libro, no un post, para contar anécdotas de charnegos agradecidos.
Cataluña es una fusión de identidades. La mayor parte de catalanes tiene antecedentes charnegos en su genealogía. Los nacionalistas crean una Historia común que, además de estar manipulada, solo pertenece a una parte pequeñisima de la población, pero saben que nada triunfará nunca sin la colaboración imprescindible de los venidos de otras zonas a lo largo de una o varias generaciones. Tienen claro y además es verdad que, para conseguir sus objetivos de secesión, los charnegos son colaboradores necesarios. Por suerte existe una parte importante de la población que ama y se siente orgullosa de su región de origen, que ama a Cataluña y que planta cara a la presión oficial y mediática del nacionalismo. Y que seguirá plantando cara.
Bibliografía
1.-Els altres catalans. Francisco Candel. Edicions 62. Barcelona.