Si hay algo que todos los adeptos al régimen nacionalista catalán corean con fuerza es aquello de "En Cataluña no hay un problema lingüístico" o bien que "Tenemos un modelo educativo consensuado que lleva funcionando más de 30 años". Ambas afirmaciones son falsas. En Cataluña hay un grave problema lingüístico, porque siendo mayoría la población que tiene el castellano como idioma materno, forzosamente recibe la educación exclusivamente en catalán. Seguramente no hay un problema lingüístico para los catalano-hablantes, en sus primeras etapas educativas, pero resulta que según la Constitución y el Estatut ambas lenguas son oficiales en Cataluña y no se debe admitir la discriminación. También es falso que tengamos un modelo educativo "consensuado". Nadie ha preguntado a los castellano-hablantes si quieren renunciar a su idioma en la escuela. ¿O sí?
Espectacular fue la entrada en escena del ministro Wert que cual toro bravo (según el mismo afirmó) se lanzó a cornear la insumisión del nacionalismo frente a la obligatoriedad de mantener una enseñanza bilingüe. Hay que reconocer que el Sr.Ministro no tiene el don de la oportunidad y que utiliza a veces frases que, no por ciertas, pueden herir sensibilidades. Un buen político debería también saber hacer política. La consejera Rigau, que posiblemente leyó del Proyecto de Reforma Educativa solo lo que afectaba a la lengua clamó al cielo, hizo un desplante y, con modos nacionalistas, dejó plantado al Ministro y a todos los consejeros autonómicos. El polifacético y cambiante Durán i Lleida ha llegado a afirmar que "Wert debe dimitir por haber protagonizado el peor ataque contra el catalán desde la muerte de Franco". No será la última perla del hombre de las convicciones modulables. Seguramente él es consciente de que lo que se ha hecho en Cataluña con la enseñanza es el peor ataque al castellano realizado en los últimos 500 años. Lo cierto es que cuando uno lee el Proyecto de reforma educativa se da cuenta que la única pretensión lingüística del ministro es que se cumplan en Cataluña las sentencias del TSJC y que el castellano tenga el mismo trato que el catalán en la enseñanza. ¿Es mucho pedir?
En Cataluña existe un problema linguistico y grave. Nadie les pregunta a los niños que aparecen por primera vez en la escuela y los sumergen (ellos lo llaman inmersión) en un idioma distinto al propio. Tampoco nadie pregunta a los jóvenes provenientes de otras comunidades que se sumergen en el sistema educativo a edades más avanzadas y deben de sufrir el desasosiego de sentirse extranjeros en su país. Lo importante es no preguntar. Afirmar que todo está correcto. Los activistas de la lengua saltan rápidos cuando un progenitor se atreve a cuestionar el modelo. El nacionalismo tiene rígidos y eficientes procedimientos. Nadie se detiene tampoco a preguntarse porque tantos universitarios sufren cuando intentan expresarse en castellano tras una vida marcada por la lengua única y TV3. Estremece una conversación en castellano con jóvenes que no encuentran las palabras adecuadas para expresarse en el idioma que seguramente les va a marcar su devenir profesional.
No hace mucho tiempo, para mantener su "En Cataluña no hay problemas lingüísticos", se ha destacado en los medios una afirmación de Messi (el nacionalismo ve al fútbol como una fuente de notoriedad) "Desde que llegué he estudiado y crecido en catalán y no he tenido ningún problema" dijo el futbolista en respuesta a una hábil pregunta que posiblemente llevaba implícita la respuesta. Bastante ha hecho el muchacho para seguir manteniendo su idioma, el castellano, en cualquier aparición pública en un club que toma partido contínuamente por la causa nacionalista y soberanista.
Sin embargo hace un tiempo Messi no opinaba así. En un pasado reciente afirmaba que su entorno sí había tenido problemas con el catalán. Recomiendo leer el artículo de" La voz Libre" de 27 de junio de 2012 que se hacía eco de como en las pruebas de selectividad francesa se analizaba la discriminación lingüística en Cataluña a través de las experiencias del jugador. Lo hacían utilizando lo publicado en ese mismo informativo de 12 de mayo de 2009 en que se narraba como la familia Messi tuvo que separarse dado que la hermana pequeña fue incapaz de adaptarse a la enseñanza exclusivamente en catalán y volver a Argentina. "Cuando mi hermanita iba a la escuela, le hablaban en catalán, lloraba y no le gustaba. Entonces mi vieja decidió volver a Rosario con ella y mis hermanos" decía Messi en aquella época. Lo cierto es que la mayoría no tiene oportunidad de elegir.
Pero el nacionalismo y sus voceros de los medios subvencionados siguen su camino impertérritos. Miran para otro lado y están convencidos de aplicar unos principio eternos como si los territorios y la lengua estuvieran por encima de los individuos. Quede claro que estoy a favor de cuidar el catalán y de que la enseñanza se haga bilingüe. El catalán es un patrimonio de España que entre todos debemos defender. Pero estoy en contra de los abusos y de su utilización como máquina normalizadora y separadora.
Tengamos la seguridad de que en Cataluña sí hay un problema lingüístico, y grave.