Bajando por Paseo de Gracia hacia Plaza de Cataluña el pasado 12 de Octubre me fue invadiendo una sensación de retorno a algo vivido, de "dejà vu" llegando a la conclusión de que estaba participando en algo a la vez antitético e idéntico a una situación anterior. Retrocedamos en el tiempo.
En el año 1977, aunque muy jóvenes, eramos conscientes de que estábamos saliendo de una larga dictadura que había ahogado las libertades individuales. Estábamos convencidos, en aquel momento, que Cataluña había sufrido una terrible opresión cultural y que se había maltratado uno de sus idiomas propios, el catalán. Estábamos también en el Paseo de Gracia.
La manifestación del 11 de septiembre de 1977 fue una magnífica manifestación. Una manifestación promovida por movimientos catalanistas organizados, pero al mismo tiempo seguida de forma espontánea por multitud de personas. Yo era uno de ellos. Delante nuestro el aparato estatal que estaba cambiando (tres meses antes se habían celebrado las primeras elecciones democráticas en España tras la muerte de Franco), pero que parecía que debíamos de empujar hacia mayores cuotas de libertad. Nadie clamó por la independencia en el 77. Se clamaba por mayor libertad.
El grito más coreado fue "Volem l´Estatut" solicitando para Cataluña un reconocimiento a sus singularidades que Franco había cercenado. En aquel momento yo mismo, convencido de la justicia de la reivindicación, comencé a responder al "Volem l´Estatut" con el grito de"ara" (ahora o ya) y la gente de mi alrededor se unió a la respuesta. Para mi sorpresa el "ara" se fue extendiendo a lo largo de la multitud y toda la manifestación acabó clamando "¡Volem l´Estatut, ara¡". Fue excitante oir un griterío tan poderoso y pensar que una sola persona (sin altavoces) había contribuído a ello.
La prensa del día siguiente afirmó que el 11 de septiembre la gente se sitió tan poderosa que no solo reclamaba el Estatut, sino que lo pedía para ya. El 23 de octubre de ese mismo año Tarradellas aparecía en el balcon del Palacio de la Generalitat clamando su "Ciutadans de Catalunya, ya sòc aquí". En 1978 se aprobó la Constitución y en 1979 el Estatut.
Poco podía imaginar yo que aquella reivindicación democrática se iría corrompiendo a lo largo de los años para llegar a la increible situación actual, con negación de derechos linguisticos y culturales a gran parte de ciudadanos catalanes que tenemos el castellano como lengua materna y con la pretensión, desde las élites, de llevarnos hacia la secesión del resto de España.
Como decía al principio, el 12 de octubre de 2013 , me trajo sensaciones muy parecidas a la de aquel lejano 11 de septiembre. Los furgones de "grises" se habían cambiado por los furgones de "mossos". Desde un punto de vista cuantitativo no había comparación posible. Fue enormemente más multitudinaria la del 77 que la del 12O, pero desde el punto de vista emocional y de lucha contra el poder establecido las similitudes fueron muchas.
Hubo también grandes diferencias.
La manifestación del 11S 77 fue apoyada por los medios de información locales y hay que reconocer que se vivió como una gran fiesta. No hubo grandes movimientos del poder establecido para boicotearla.
La manifestación del 12O 13, sin embargo fue vilipendiada desde su convocatoria por todos los medios locales subvencionados por la Generalitat. Se intentó disuadir a la asistencia confundiéndola con manifestaciones de signo fascista y violento. Se permitió una manifestación de signo contrario a menos de 1 Km para que funcionara la política del miedo. Pero no funcionó.
Fueran 30.000, 100.000 ó 160.000 las personas que acudimos lo cierto es que fuimos muchos. El ambiente festivo de lucha contra el poder establecido y contra el egoísta intento de secesión fue inenarrable.
Tengo la impresión (y tengo todo el derecho del mundo a tenerla) que el 12O del 13 ha significado para el antiindependentismo algo similar a lo que representó el 11S 77 para el catalanismo. Un punto de inflexión. Un hito en que la sociedad catalana se ha dado cuenta de que dentro de su seno hay muchísimas personas dispuestas a dar la cara por mantener la unión con España. Que a pesar de las barreras informativas, de la distorsión de los hechos por los medios subvencionados, de las agrias descalificaciones desde el poder local, son muchos los que no están adormecidos ni subyugados por los himnos, banderas y falsas promesas del nacionalismo.
Salimos el 12O y saldremos las veces que hagan falta. Las redes sociales fueron imprescindibles para demostrar que el nacionalismo NO avanza triunfante por una autopista solitaria. #BarcE12Ona, #CataluesEspaña, #EspañaNoseVota, #EspanyaAlCor, #SomosEspaña,
#12O.#SomCataluyaSomosEspaña. No estamos solos.