El hecho de que los medios de información solo hablen de lo que es noticia (lo que por otra parte es perfectamente lógico), hace que los ciudadanos nos encontremos a veces en un entorno que se aleja de la realidad. Además de las "noticias" existe una realidad que no es noticiable, pero que se identifica mucho más con lo que hacemos y sentimos la gran mayoría de ciudadanos.
Recientemente fue noticia la celebración de diversas manifestaciones contra "el golpe de estado de los mercados". No voy a reflexionar en este post sobre el malgobierno, la corrupción y la putrefacción moral de muchos de nuestros políticos y de alguno de nuestros banqueros. Lo he hecho ya y lo haré en el futuro.
Sin duda la mayor parte de personas que asisten a esas manifestaciones lo hacen por motivos de estricta justicia. No deja de llamar la atención, sin embargo, que se suman a esos eventos partidos como IU e ICV cuya ideología está basada en la misma que a lo largo del siglo XX produjo los mayores atentados imaginables contra la libertad de las personas y dieron un auténtico golpe de estado contra los mercados. En algunos paises se sentían orgullosos de lo que ellos mismos llamaban "la dictadura del proletariado". Pocas veces un régimen se ha sentido cómodo incluyendo ya en su descripción la palabra dictadura.
Viendo los manifiestos de "el golpe de estado contra los mercados" ampliamente difundidos por las redes sociales quiero destacar uno que me servirá para la reflexión posterior " Trabajo, educación, sanidad y vivienda son derechos humanos. Sin ellos la democracia es una farsa ". Dudar de esta afirmación le haría a caer a uno en el más pavorosos de los infiernos mediáticos. No voy a dudar, pero sí a matizar algo de esa verdad inmutable.
Que todas las personas puedan trabajar es fundamental para que se puedan cumplir los demás derechos. Pero tengo la impresión de que la posibilidad de trabajar no es algo que lleve implícita una persona cuando nace. Debe de ser capaz de formarse y sacrificarse en el aprendizaje de conocimientos y cuando llegue el momento ser capaz de crear su propio trabajo a través de su propia empresa ó bien, lo más habitual, enrolarse en una empresa creada por otro. Todas las empresas alguna vez fueron creadas por personas. No son entes inmateriales que solo existen para sacarles la sangre a los ciudadanos. El trabajo no es un derecho que se toma cuando a uno le apetece. Es algo por lo que hemos de luchar todos con nuestro esfuerzo y sacrificio. Los gobiernos deben hacer lo mejor posible para crear puestos de trabajo, pero lamentablemente no es algo que nos venga asignado en el momento de nacer.
El derecho a la educación sin duda es algo que como sociedad nos hemos de autoexigir. Y lo hacemos. Esa exigencia debe venir no solo del derecho innato sino de que todos colaboremos para que todas las personas lo tengan. Es un derecho que la sociedad otorga a todos los nacidos y del que nos hemos de sentir muy orgullosos.
El derecho a la sanidad es otra de las grandes conquistas de nuestra sociedad en el siglo XX. Luchamos por ello y luchamos por mejorarla, pero se deben evitar las demagogias. La sanidad no es un don del cielo que viene enganchada al cordón umbilical. El derecho a la sanidad es consecuencia del esfuerzo solidario de millones de personas. Nos hemos de sentir orgullosos de haber sido capaces de conseguir una sanidad universal y hemos de exigir a nuestros políticos que la mantengan aunque asumiendo que el "todo es gratis para todos" es algo que es imposible de mantener. Sobre todo porque no existe un organismo celestial que done recursos ilimitados.
El derecho a la vivienda es un objetivo hermoso. Pero tengo la impresión de que al nacer no venimos al mundo con un título de propiedad. De nuevo es la sociedad la que con todos los mecanismos de redistribución justa de riquezas debe ayudar a conseguir que, los que tienen menos posibilidades, puedan acceder a una vivienda digna. Asimismo todas las personas deben luchar ellas mismas por conseguirlo.
Me siento orgulloso de pertenecer y ser miembro activo de una sociedad que consigue que todos sus ciudadanos tengan derecho a la educación y a la sanidad y que intenta que lo tenga al trabajo y a la vivienda. Solo quiero dejar constancia de que son unos derechos que nuestra Sociedad consigue que, lamentablemente, no son íntrinsecos al ser humano y que todos los miembros de la sociedad hemos de luchar cada día para mantenerlos y mejorarlos. Son derechos que hemos de exigir, pero sobre todo son derechos que hemos de conseguir. Viene mi reflexión de la percepción cada vez más extendida en un amplio sector de la sociedad de que existen los derechos, pero no existen los deberes.
Conseguimos nuestros derechos por cumplir nuestros deberes. Tenemos derechos.Tenemos deberes.